México y Canadá alinean fichas antes del round T-MEC

Ciudad de México y Ottawa “calibran” su relación comercial a días de abrir negociación con una Casa Blanca más dura. El énfasis: reducir barreras, blindar cadenas de suministro y encarar disputas previsibles (reglas de origen, energía, agro, trabajo).

Para Chihuahua —hub de exportación y nearshoring— el T-MEC es oxígeno: define aranceles, certidumbre y flujos logísticos. Un desliz en reglas de origen o cumplimiento laboral puede pegar de lleno a autopartes, electrificación y electrónica.

La señal entrelíneas: competitividad no es slogan; es diplomacia + puertos fronterizos + aduanas + seguridad. Cualquier ruido político sube el “riesgo país” de proveedores locales que hoy compiten contra Asia con ventaja geográfica.

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