Cada dos años, el INEGI nos recuerda con números algo que sentimos a diario en el bolsillo: vivir en México implica hacer malabares con los ingresos y los gastos. Su más reciente Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) revela que, en promedio, una familia mexicana tiene un ingreso mensual de 25,955 pesos… y gasta 15,891 pesos.
¿Eso significa que nos sobra dinero? En apariencia sí, pero hay que considerar que este promedio incluye desde los hogares de altos ingresos hasta los más precarios. Además, buena parte de ese ingreso (casi 4,600 pesos) proviene de transferencias, como pensiones, becas, remesas o apoyos gubernamentales. De hecho, el monto de los programas sociales aumentó 27.3% desde 2022 y más de 100% respecto a 2016. El asistencialismo está en auge.
¿En qué gastamos los mexicanos?
- 37 de cada 100 pesos se van en alimentos, bebidas y tabaco.
- 20 pesos en transporte y comunicaciones.
- 10 pesos en educación y esparcimiento.
- Lo demás se distribuye entre salud, vivienda, vestido y más.
El dato es claro: comer y movernos consume casi 6 de cada 10 pesos del gasto familiar. Educación, salud o ahorro quedan relegados.
La narrativa oficial celebra los apoyos sociales como un éxito redistributivo. Pero esta foto de los hogares revela un país donde el trabajo apenas alcanza, y el gobierno ha sustituido políticas de desarrollo por transferencias que alivian, pero no transforman.
¿Queremos familias que sobrevivan con becas o que progresen con empleos dignos y servicios públicos de calidad?