Al borde del abismo comercial: Chihuahua y los planes del 1 de agosto

Respirar… comunicar… y exigir certezas.

Mañana entra en vigor un potencial arancel del 30 % para productos mexicanos que no cumplan con normas del TMEC, según lo advirtió Donald Trump hace apenas días. Esta medida podría alterar de tajo la dinámica comercial con EE. UU., donde México ya representa el 83 % de sus importaciones de manufactura. 

Desde el norte de México, Canacintra Chihuahua y Index Juárez han señalado que algunos sectores—como el acero, aluminio y autopartes—ya sufren pérdida del 40 % en sus ventas nacionales e internacionales, una señal de alarma sobre el pulso económico local. 

El gobierno federal, con Marcelo Ebrard a la cabeza, defiende que México ha cumplido con sus compromisos. Asegura que más del 84 % de nuestras exportaciones siguen libres de aranceles, y que el resto están protegidas por mecanismos de exención del TMEC. Expresan: “ya hicieron lo que había que hacer, ahora toca esperar.” 

Pero mientras los diplomáticos negocian, en Chihuahua se sienten las dudas. Los empresarios exportadores, pequeños talleres y maquiladoras fronterizas advierten que un arancel —aunque temporal o dirigido— puede representar decisiones inmediatas sobre líneas de producción, traslado de inversión y viabilidad operativa.

El reclamo no es ideológico: es económico y humano. Chihuahua no puede permitir que otro ciclo de amenazas arancelarias convierta su fortaleza productiva en un lastre ante la volatilidad internacional.  

Lo que se necesita hoy es una respuesta clara:
• Transparencia sobre las exenciones negociadas.
• Estrategias de contención para productores locales.
• Opciones de diversificación de mercados y adaptación industrial.

Porque si el instrumento mercantil se populariza como palanca política, el impacto no solo lo sentirán las balanzas comerciales, sino las familias, los empleos y el tejido productivo de Chihuahua.

Este escenario no admite retrasos. No estamos en tiempos de miedo, sino de acción: por eso es urgente escuchar —y exigir— información precisa, rutas claras y resultados tangibles.

Soy Akbar, y esto es lo que tengo que comentarle hoy.

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