ANSA
Ucrania vivió una Navidad marcada por intensos bombardeos rusos que afectaron a múltiples ciudades, con el objetivo de destruir infraestructura energética clave y agravar las condiciones de vida durante el invierno. El ataque más grave tuvo lugar en Járkov, donde al menos siete misiles impactaron, causando incendios y dejando dos personas heridas, según informó Oleh Syniehubov, gobernador regional. Explosiones similares se reportaron en Dniéper y Kremenchuk.
La fuerza aérea ucraniana detalló que los misiles fueron lanzados desde bombarderos estratégicos Tu-95 y buques en el Mar Negro. En respuesta, varias ciudades implementaron apagones de emergencia para mitigar los daños. Ukrenergo, la compañía nacional de electricidad, confirmó restricciones en el suministro mientras se evaluaban los daños.
El ministro de Energía, German Galushchenko, calificó el ataque como parte de una estrategia rusa para desestabilizar el sistema energético. “Los trabajadores repararán los daños tan pronto como las condiciones de seguridad lo permitan”, afirmó.
Este ataque ocurre el mismo día en que Ucrania celebra por segunda vez la Navidad occidental, adoptada oficialmente en 2023 como un gesto de separación de las tradiciones rusas. Según el canciller ucraniano, Andrii Sybiha, este “terror navideño” es la respuesta de Putin a las discusiones de un alto el fuego en estas fechas.
Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso afirmó que el ataque alcanzó sus objetivos al impactar infraestructura energética vinculada al sector militar-industrial ucraniano. Mientras tanto, Moldavia confirmó el paso de un misil ruso por su espacio aéreo, pero Rumania desmintió que el proyectil haya cruzado su territorio.
Desde febrero de 2022, la red eléctrica ucraniana ha sido blanco constante de ataques, sumiendo a la población en apagones recurrentes y un invierno de creciente adversidad.