Supervisaba Javier Corral tortura sicológica en casa de gobierno

Según un reportaje del periódico La Jornada, se abusó de las instituciones para fines políticos
Había momentos en que el propio gobernador Javier Corral y el fiscal César Peniche supervisaban los interrogatorios a través de un sistema de circuito cerrado. Los fiscales nos decían que los testimonios, una vez escritos, eran checados y aprobados por el fiscal Peniche y por el mismísimo Corral, y si consideraban que no les servían para acusar a quienes ellos decidían, los teníamos que repetir hasta que estuvieran conformes.
El gobierno de Javier Corral Jurado convirtió lo que fue la Casa de Gobierno en un centro de operaciones policiacas y ministeriales, donde se integraban los conocidos aquí como expedientes x
en contra de sus opositores de antaño y de quienes veía como futuros competidores políticos.
Allí, funcionarios, empresarios y ciudadanos fueron obligados a convertirse en testigos colaboradores
para que sus testimonios sirvieran como elementos para enjuiciar a aquellos que decidiera el gobierno de Corral Jurado.
Para ello, fiscales estatales aplicaban tortura sicológica y presionaban hasta que ya no se podía más. Te quebraban y, rendido, clamabas a los ministerios públicos: ¡dígame qué quiere que declare! ¡Ponga en el papel lo que desee, pero termine ya!
, narra uno de los afectados.