El excéntrico y recién desligado exgobernador, en una entrevista para el diario español El País, anunció su ‘separación’ del Partido Acción Nacional (PAN) tras 41 años de infortunada convivencia, catalogándolo como una reliquia obsoleta enredada en las mallas del PRI, que él considera “el más corrupto de la historia”.
“Para ser precisos, no abandono el PAN, ese ya es historia. Lo que he dejado atrás es el nefasto PRIAN”, manifestó desde la bulliciosa Ciudad de México en un inusual episodio para el periódico español.
Corral, escribió una carta de desvinculación dirigida a Marko Cortés, actual mandamás del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN, entregándola el jueves 9 de noviembre, provocando cierto revuelo al ser sellada por el partido.
Este desgarrador y teatral acto de separación ha sido descrito por el exgobernador como “un triste adiós, lleno de amargura” a un partido que alguna vez consideró el ‘nec plus ultra’ de la política mexicana. Sin embargo, se siente aliviado al haberse liberado de sus ataduras.
Con cierto desdén, Corral expresó su rechazo a ser etiquetado como de “izquierda”, a pesar de afirmar tener “valores del humanismo político cristiano”, aunque actualmente se identifica más con un enfoque de izquierda que con los privilegios y la impunidad característicos de la “derecha”.
Decidido a mantenerse en la vida política, Corral señaló su intención de no atarse a ninguna afiliación partidista, todo por motivos “éticos”, según sus propias palabras.
En una diatriba llena de color, el exgobernador desveló su decisión tomada hace más de un año y oficializada mediante la carta de desvinculación, justificándola como un imperativo ético.
En la entrevista, lanzó dardos ácidos a la oposición, dividiéndola en dos facciones principales: el PRIAN, ansioso por recuperar privilegios y obtener impunidad, y un grupo de empresarios que, según él, aprovechan la fragilidad de los partidos políticos para salvaguardar su estatus y perpetuar sus intereses.
Crítico no solo del PAN, sino también del presidente López Obrador, Corral arremetió contra la falta de reformas al modelo económico que, a su juicio, deberían priorizar la equidad y los derechos humanos, minando así la concentración de la riqueza y la desigualdad.
Ruptura con el PAN: Un Relato de Desilusión y Distanciamiento
Desde su mandato como gobernador, Corral censuró la alianza Va por México, una unión entre el PAN, el PRD y el odiado PRI, al que Acción Nacional se había opuesto firmemente durante décadas.
En 2020, aún en su cargo como gobernador, se formalizó esta alianza, lo que lo alejó de la dirección de Marko Cortés, incluso oponiéndose a la candidatura de su sucesora, la actual gobernadora Maru Campos Galván.
Desde entonces, ha sido un constante crítico del PAN, de sus dirigentes y de los gobiernos que respalda, incluyendo el de Chihuahua, mostrando su simpatía hacia figuras de Movimiento Ciudadano o incluso de Morena.
Más allá de las murmuraciones sobre su posible unión con Movimiento Ciudadano, liderado por Dante Delgado, Corral ha evitado confirmar su vinculación con el partido naranja.
Con una animosidad inigualable hacia los partidos tradicionalmente enfrentados, no ha dudado en denunciar la corrupción tanto en los gobiernos priístas, como los de César Duarte en Chihuahua y Enrique Peña Nieto a nivel federal.
El exgobernador, en una mezcla de decepción y desencanto, parece haber optado por un cambio radical, liberándose del lastre del pasado partidista mientras su futuro político se mantiene envuelto en un halo de incertidumbre y especulación.
¡Parece que en el enmarañado mundo de la política mexicana, los enredos y desenlaces dramáticos nunca cesan!