Mientras diputados se suben los sueldos, ¿Quién defiende al ciudadano?

Respirar… comunicar… y que no nos vendan la burocracia como “interés público”.

Imaginemos esto: en un país donde casi el 40 % de la población vive con salario mínimo, en un lugar donde cada peso cuenta para el transporte, la comida y la salud, los legisladores se preparan para… subirse el sueldo. Y no solo eso: con la misma mano que levantan la propia bolsa, están impulsando un apoyo fiscal para que los contribuyentes paguen menos ISR. Así, mientras la carga y los impuestos directos se expanden, los que representan al pueblo se dan un premio. Sí, usted leyó bien.

Cada diputado pasará en 2025 de ganar aproximadamente 1 192 000 pesos netos al año a 1 307 000 pesos en 2026. Un aumento de 113 739 pesos por persona. Mientras eso ocurre, los precios suben, el salario mínimo continua rezagado, los impuestos se maquilan como “reformas estructurales”, y la clase media y trabajadora carga la mano.

No es un simple ajuste presupuestal: es un mensaje claro de cuáles son las prioridades. Si sus representantes aumentan el sueldo justo cuando usted ve menos dinero en su bolsillo, ¿a quién están representando? ¿Al pueblo o al privilegio?

Y la burla tiene guion: en muchas charlas públicas, los discursos hablan de “ajustes necesarios”, “solidaridad fiscal”, “apoyo a los contribuyentes”, pero los hechos apuntan a lo contrario: primero un aumento para sí mismos, luego promesas de alivios que parecen diseñadas para la foto.

Para el ciudadano de a pie —trabajador de maquila en Chihuahua, transportista de frontera, madre soltera que factura desde su tienda— esta escena es un enorme agravio. Porque cuando los que legislan no sienten el peso de la crisis, difícilmente legislarán con urgencia para quien sí la siente.

Hoy no es momento para aplausos vacíos. Es momento de exigir claridad: ¿Por qué se aumentan sueldos cuando la economía flaquea? ¿Por qué ese “apoyo fiscal” no se traduce en menores cuotas para quienes menos ganan? ¿Por qué la austeridad no empieza por quienes más ganan?

Porque si el ciudadano no se siente representado por sus legisladores… la democracia se debilita.
Y si las desigualdades se profundizan mientras los privilegios se aseguran… el contrato social se rompe.

Soy Akbar, y esto es lo que tengo que comentarle hoy.

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