Por si no la conocía, la conocerá… Ella es Gabriela Quezada, se dedica a hacer auditorías en diferentes versiones.
Resúltase ser que durante el ocaso del gobierno de Javier Corral fue contratada para maquillar -literal- números en las dependencias de salud, a fin de que terminara la administración no tan “madreada” en sus finanzas. ¡Chanchuyas, pues!
A sabiendas de que lo que le pedían era riesgoso para su carrera profesional, Gabriela cobró 1 millón de pesos por honorarios durante lo que durara el “proyecto”; sin embargo, ella no contaba con que, a un mes de entrar el nuevo gobierno, la citarían a la Secretaría General de Gobierno, en presencia de integrantes de ambos gobiernos panistas, los entrantes y los salientes, para revisar esos números que ella iba ajustando hasta quedar tablas… En ese momento, ambas partes le solicitaron que acomodara números para cuadrarlos y “que no falte dinero para la entrega-recepción”.
Se vino el cambio de adminisración y Gabriela Quezada parecía que podría continuar en la payola estatal -ahora sí en nómina- pero no contaba con la puñalada por la espalda. Según comentan, el área jurídica en la Secretaría de Salud le informaba que su trabajo no servía para lo que se requería en la nueva administración, por estar ligada con el muy menospreciado ya corralismo, y por lo tanto debe regresar al menos el 60 por ciento de sus honorarios, ya devengados, si no, la demandarían y la enviarían a la cárcel.
Ahora, Gabriela Quezada, la flamane auditora tan destacada por unos y desdeñada por otros, siente el miedo de haber dado un mal paso hacia la corrupción, y que pueda ser ella un “chivo expiatorio” de lo que las autoridades de salud en el estado, pudieron haber incriminado.
No creemos que sea una inocente palomita; la dama Quezada, debió saber a lo que se enfrentaba y aun así continuó con las actividades por las que fue contratada, para fortalecer los “usos y costumbres” del aparato gubernamental de salud.
Y se preguntará usted: ¿Quién es el que le propinó semejante cortadón de alas a la Lic. Gabriela Quezada, tan acomedida para maquillar números? Nada más y nada menos que el Dr. Luis Carlos Tarin, actual director del ICHISAL , que también estuvo en el Ayuntamiendo de Chihuahua, en IMPE y; en la administración de César Duarte también, como Director de ICHISAL.
¿Qué sadrá de esto? Al tiempo.
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Y si pues entre panistas no se ponen de acuerdo, qué esperar de la alianza trigarante entre Pri, Pan y PRD. Corren fuertes los lamentos y rumores de que al menos los perredistas, se sienten menospreciados por las pocas posiciones que han recibido dentro del gobierno estatal. Para ser sinceros, los espacios son en realidad menos que las migajas de un enorme pastel, que ya se han repartido en primera instancia, los dos grupos de panistas en el poder, el de César Jauregui y el de Serrato, siguiendo los priístas, dejando a un lado a Pavel Aguilar, líder del PRD, que aunque él sí cobra de regular para arriba, sus recomendados nomas no la ven llegar.
La estrategia aliancista, o ahora el llamado ”sacrificio” del partidazo lo consideran casi en vano, ya que además de los cortos sueldos, el margen de maniobra política ha sido lo mismo que nada… se percibe muy mellada la relación costo – beneficio. Si la cadena se rompe por su eslabón más débil, ya saben por dónde va, o a dónde buscar.