Efectos post TEXCOCO -Komaba, ni de aquí ni de allá – 2027, paridad o misoginia – ⁠ANIERM y los aranceles: Canta y no llores

“El rompimiento de la alianza Delta–Aeroméxico no es sólo un ajuste técnico en la aviación: es otro golpe político de Trump hacia México. La acusación de manipulación entre el AICM y el AIFA pinta de cuerpo entero la fragilidad de la política aeroportuaria mexicana. Y aunque en Chihuahua no se cancelan vuelos de inmediato, sí se encarece la conectividad: las empresas que dependen del puente CUU–MEX–EE. UU. verán itinerarios más largos y menos competitivos. Ironía pura: el AIFA, diseñado para traer más opciones, termina provocando que los empresarios del norte tengan que apostar más por Dallas que por la Ciudad de México.” Otra consecuencia del obradorismo y sus caprichos por desaparecer «la corrupción neoliberal» donde hay que recalcar NO HAY DENUNCIAS POR EL AEROPUERTO DE TEXCOCO.


En el ajedrez político de Chihuahua capital, las piezas se mueven lento, como si nadie quisiera mostrar su jugada. Komaba sigue despachando en la Subdirección de Movilidad, aunque ya todos saben que su ambición no es el tráfico ni los semáforos, sino la presidencia del PAN en la capital.

El detalle, que se le escapa a los que se sienten inmortales en la politiquería local, es que el CDM panista aún no ratifica su intención de brincar de funcionario a dirigente. Esa indefinición lo mantiene con un pie en la administración estatal y otro en el comité, en una danza que deja más dudas que certezas.

¡¡¡Aaahhh… esos estrategas de rancio café sin azúcar, que confunden el cálculo con la inmovilidad!!! Mientras no se decidan, Komaba seguirá apareciendo en la nómina y en las sobremesas azules, jugando a dos bandas, esperando que el reloj político no lo deje fuera de la partida.


Dicen algunos pasillos en Chihuahua que “toca mujer” para la gubernatura en 2027, como si eso fuese un mandato divino irrefutable. Pero los expertos en derecho electoral, como Adrián Jáquez y Roberto Rascón, ya se encargaron de poner los pies sobre la tierra: no hay ley que obligue automáticamente al estado a que la candidatura sea femenina.

Ese discurso de “ya debe tocarnos porque es el turno” suena bonito en cafés y memes, pero se sostiene poco frente al marco legal. La paridad es ya obligación nacional para los partidos en conjunto, sí; pero no existe una alternancia estatutaria forzada donde cada entidad “deba” postular mujer si ya lo hizo antes.

Lo que sí existe son bloques de competitividad, reglas locales de paridad efectiva, un andamiaje legal que obliga a repartir las candidaturas entre mujeres y hombres con condiciones reales —pero no convierte en norma lo que algunos quieren hacer bandera.

Ahora bien, lo que más les duele a quienes apuestan al “toca mujer” como consigna es que sin ese mandato legal, todo queda en estrategia interna de partido, en cálculo político, en negociaciones tras bambalinas. ¿Quién realmente tiene el control para imponerla? ¿El partido nacional? ¿El estatal? ¿O simplemente los que mueven las fichas en silencio? Porque mientras no haya claridad, ese canto de “toca mujer” se vuelve un eco, y los reclamos, una sombra de expectativas que mañana pueden ser usadas como crítica si no cumplen. Y eso, para muchos, es lo más peligroso del mito.


En Ciudad Juárez ya se habla de lo que viene con los aranceles a productos chinos y de otros países sin tratado con México. Marcelo Vázquez Tovar, delegado regional de la ANIERM, lo dijo claro: de aprobarse, el impuesto promedio se duplicaría de 16 a 32%. Eso equivale a ponerle cerrojo a más de 50 mil millones de dólares en importaciones, de las cuales sólo Juárez aporta una tajada nada menor.

El golpe más sensible está en que el 24% de las importaciones juarenses provienen de China: más de 15 mil millones de dólares en 2024. Súmese Corea del Sur y otros países sin acuerdo, y la cifra crece. ¿El resultado inmediato? Inflación. Un dolor de bolsillo que no distingue colores partidistas.

Lo paradójico es que, entre el dolor y la promesa, se esconde la narrativa política: primero se aprieta el mercado, después se anuncia el estímulo, y al final se presume la creación de empleos como triunfo del gobierno. El problema es quién aguanta ese “primer impacto doloroso”. En Juárez ya se sabe: cuando el gigante chino estornuda, el obrero de la frontera es el que paga la fiebre.

Previous Post

Concientizan a alumnos de Telebachillerato de Guadalupe Victoria de Meoqui en temas de salud mental

Next Post

Sheinbaum rompe el techo de cristal en el Grito de Independencia

Related Posts