El dirigente nacional del PRI acusa división interna, sometimiento ante Estados Unidos, vínculos de Morena con el crimen organizado y rechaza de tajo la reforma electoral, a la que califica como la “Ley Maduro”
Alejandro “Alito” Moreno, dirigente nacional del PRI, lanzó una de sus críticas más severas contra el gobierno federal al asegurar que México atraviesa una etapa de división interna, falta de coordinación y ausencia total de resultados, tanto en seguridad como en economía y política exterior.
Para el líder priista, los recientes movimientos en el Senado y los señalamientos provenientes de Estados Unidos confirman lo que, dijo, ha advertido desde hace meses: un gobierno rebasado, incapaz de construir acuerdos y sometido a presiones externas. “No es cooperación, es obligación; doblaron al gobierno mexicano”, afirmó, al referirse a la coordinación en materia de seguridad hemisférica.
Moreno fue más allá y acusó directamente al oficialismo de proteger a narcopolíticos vinculados al crimen organizado, señalando que el gobierno se ha negado sistemáticamente a investigar a los suyos. En ese contexto, citó pronunciamientos públicos de autoridades estadounidenses, incluido el presidente Donald Trump, el secretario de Estado Marco Rubio y la fiscal general Pam Bondi, quienes han advertido sobre la influencia de los cárteles en México.
“El mensaje ha sido claro y público: los cárteles mandan en México porque están dentro del gobierno”, sentenció.
En materia económica y comercial, el dirigente del PRI advirtió que México llegará débil y en desventaja a la renegociación del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá. Criticó duramente la gestión de la Secretaría de Economía y calificó la política exterior como “pésima”, al señalar que no se ha logrado eliminar un solo arancel ni obtener resultados concretos en la negociación.
Respecto a la reforma electoral impulsada por el oficialismo, Moreno fue categórico: el PRI no participará. La calificó como la “Ley Maduro”, al considerar que busca imponer un modelo autoritario y eliminar contrapesos democráticos. Acusó a Movimiento Ciudadano de actuar como “esquirol” del gobierno y de validar lo que llamó una farsa legislativa.
“Sentarse a discutir esa reforma es convalidar la construcción de una dictadura”, afirmó, al tiempo que aseguró que ni siquiera los aliados del oficialismo —PT y Partido Verde— estarían plenamente convencidos del proyecto.
Sobre la salida de Adán Augusto López Hernández de la coordinación de Morena en el Senado, Moreno anticipó que vendrán más cambios y ajustes internos, impulsados no desde dentro, sino por presiones externas. “Esto apenas comienza. Vienen aprietes de tuercas desde fuera y ahí estaremos atentos”, advirtió.
Finalmente, el dirigente priista aseguró que el PRI es hoy la única opción real de oposición en el país, con experiencia y capacidad para gobernar. “No tengo bola de cristal, pero somos políticos serios que sabemos leer lo que viene”, concluyó.