Washington, D.C. – La administración del presidente Donald Trump ha iniciado un plan para establecer centros de detención de inmigrantes indocumentados en al menos diez bases militares de Estados Unidos, en un movimiento que refuerza su enfoque de línea dura contra la migración.
Según un memorando interno del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) obtenido por National Public Radio (NPR), la primera instalación operativa será Fort Bliss, en El Paso, Texas. Durante un período de prueba de dos meses, la base albergará hasta 1,000 migrantes, con posibilidad de expansión hasta 10,000, consolidándose como un eje central en las operaciones de deportación.
El plan contempla la habilitación de otros centros de detención en bases estratégicas, incluyendo:
• Base Conjunta McGuire-Dix-Lakehurst (Nueva Jersey)
• Estación Aérea de la Reserva de las Cataratas del Niágara (Nueva York)
• Base Aérea Hill (Utah)
• Base Aérea de la Reserva de Homestead (Florida)
Impacto y reacción internacional
Este endurecimiento de las políticas migratorias podría generar tensiones con gobiernos de países expulsores de migrantes, como México, Guatemala, Honduras y El Salvador, que han abogado por soluciones integrales en lugar de un enfoque punitivo. Además, organismos internacionales y defensores de los derechos humanos han alertado sobre el riesgo de violaciones a los derechos de los migrantes en instalaciones militares, donde el acceso a asistencia legal y supervisión externa podría ser limitado.