La Ciudad de México ha sufrido pérdidas económicas significativas debido a la llegada masiva de productos asiáticos y la proliferación de macroplazas para su venta y distribución. Según información de la agencia Reforma, la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) advierte que los comerciantes establecidos han perdido 65 mil millones de pesos. Además, la falta de tributación al SAT en la industria del vestido ha generado pérdidas adicionales de 38 mil millones de pesos.
Jesús Rodríguez, presidente de la Canaco Ciudad de México, señala que el Centro Histórico se ha convertido en un «bodegón» de productos chinos, con al menos 17 edificios tradicionales desplazados por el comercio informal chino. Los nuevos propietarios pagan rentas mucho más altas que los comerciantes tradicionales, transformando calles icónicas como Argentina, Tacuba, Cuba, Izazaga y Donceles en bodegas de productos chinos.
El fenómeno ha afectado gravemente a comercios familiares y tradicionales, como tiendas de vestidos de novia, zapaterías artesanales y librerías, que han sido reemplazadas por almacenes. La figura de los «minimis», que permite la entrada de productos sin IVA a través de plataformas como Alibaba y Temu, ha facilitado esta situación. Rodríguez critica que en lugar de productos individuales, se están importando contenedores enteros bajo esta modalidad.
Comerciantes locales, como José Santiago de la «Calle de las Novias», expresan su preocupación por el deterioro del patrimonio histórico del Centro y la falta de un plan urbano que regule estas actividades. En menos de un año y medio, al menos un centenar de inmuebles en el Centro Histórico han cerrado para convertirse en bodegas de productos chinos, afectando la vida y economía local.