
CUQUÍO, Jalisco. “Nuestros antepasados fueron productores, así que desde que nacimos, desde niños, anduvimos en el campo y después pues ya empezamos a trabajar de lleno en la agricultura. Entonces solo había lo que era la agricultura convencional, de preparación de tierras con rastras y esas cosas, pero ahora trabajamos con el sistema de Agricultura de Conservación”, relata Antonio Sánchez de Alba, productor de maíz y chía en La Mojarra, municipio de Cuquío, Jalisco, quien participa en el proyecto Abastecimiento Responsable, competitivo y sustentable de ingredientes de calidad que impulsan Grupo Bimbo y el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT).
Sobre lo que lo motivó a cambiar el sistema de producción, comenta: “Pues, estábamos mirando que era mucha la erosión de la tierra, que era mucho el maltrato a la tierra y empezamos a mirar otras alternativas”. Así llegó a la Agricultura de Conservación, sistema con el que “los cambios más notables, los más visibles, son una mayor retención de agua en las parcelas, menor estrés hídrico —que ocurre cuando la demanda de agua supera a la cantidad disponible— y mayor resistencia del cultivo a este cambio climático que aquí se está presentando con menores lluvias.