El primer ministro holandés, Mark Rutte, reconoció el malestar de la sociedad por la situación de la pandemia de covid-19, pero advirtió que nunca aceptará el uso de la violencia.

El primer ministro de Holanda, Mark Rutte, arremetió el lunes contra los alborotadores «idiotas» que agitaron varias ciudades del país durante el fin de semana, luego de que se detectaran disturbios y actos vandálicos en protestas por las restricciones impuestas ante el aumento de casos de coronavirus.
Más de 100 personas fueron arrestadas durante tres noches de violencia y los agentes de la policía se enfrentaron el viernes a los manifestantes en Róterdam.
Alrededor de 30 personas fueron arrestadas el domingo, luego de decenas de detenciones en los dos días anteriores, cuando multitudes de jóvenes iniciaron fogatas y arrojaron piedras en las calles.
Grupos vestidos de negro aventaron piedras a camionetas de la policía y, en la ciudad de La Haya, una ambulancia resultó dañada por una piedra en su parabrisas mientras transportaba a un paciente al hospital.