Los austriacos disfrutaban este domingo de su último día de poder ir a cafés y mercados navideños, antes de un confinamiento nacional a fin de combatir una cuarta ola de contagios del coronavirus.

Las medidas, que entrarán en vigencia el lunes y deberían seguir por 20 días aunque serán evaluadas después de 10, obligan a todos a quedarse en casa a excepción de tareas esenciales como comprar enseres básicos, ir al médico o hacer ejercicio.
Seguirán abiertos las escuelas y jardines de infancia, pero se le anima a los padres a mantener a sus chicos en casa.
El canciller Alexander Schallenberg también anunció el viernes que Austria introducirá un mandato para vacunarse a partir del 1 de febrero. Las autoridades no han divulgado exactamente cómo funcionará la obligación.