Por más que nos vendan la idea de que por decreto se combate la inseguridad, los números nos dicen todo lo contrario. El incremento en los índices de robos, asaltos y asesinatos con violencia, está alcanzando cifras históricas.
En el último año de Enrique Peña Nieto, la cifra total de homicidios dolosos fue de 36 mil 685, cifra que se mantuvo durante 2019 y 2020, año en que la pandemia frenó todo tipo de actividades; a pesar de las cuarentenas, los grupos criminales no bajaron su actividad.
A pesar de ello, el gobierno federal no prioriza la inversión en seguridad pública, ni se anuncian cambios importante en las estrategias en el combate al crimen organizado; los abrazos prevalecen contra los balazos. Así las cosas.