Antes de viajar a la costa amalfitana el mes pasado, Juhi Singh, de 46 años, quien es propietaria de un centro de salud y bienestar de lujo en el área del Upper East Side de Nueva York, empacó sus trajes de baño y dejó a su hijo de 10 años con la abuela.
Su chofer también la llevó a Sollis Healthcare, un servicio médico personalizado en Manhattan, con el fin de que le hicieran un conteo de sus anticuerpos del coronavirus. Singh recibió la vacuna de Johnson & Johnson en febrero y quería saber si su inmunidad seguía siendo buena antes de reunirse con sus amigos en un complejo turístico de cinco estrellas a orillas del mar Tirreno.
“Si no tuviera anticuerpos no saldría de viaje”, afirmó Singh. “Es estresante, pero mi conteo ha estado bien”.