Respirar… comunicar… y despertar ante la cruda realidad.
Desde Chiapas nos llega una advertencia que no podemos ignorar: el cierre de la frontera sur es una fantasía si no se combate primero al crimen que la controla. Esa es la denuncia central de ganaderos chiapanecos frente a la plaga del gusano barrenador: que por más vallas, muros o decretos, el verdadero obstáculo es quien mueve las reses sin reglas, sin controles y al margen de la ley.
Se señala que ganado infectado cruza libremente desde Guatemala a México, sin inspección sanitaria ni vigilancia seria. Ganaderos del sur advierten: no basta con sellar la línea fronteriza si las redes de contrabando siguen operando con permiso tácito. Esa laxitud sanitaria es lo que revierte años de esfuerzo zoosanitario.
Expertos y productores señalan que cada mes ingresan ilegalmente más de 100 mil bovinos sin controles firmes. En Chiapas, se han documentado hasta 692 kilómetros de frontera caliente, por donde entra ganado infectado, dicen, sin que ninguna autoridad haga una revisión rigurosa.
Cuando hablamos del sur, hablamos también de territorio tomado: crimen organizado ha penetrado zonas fronterizas del Soconusco, Sierra Mariscal y municipios como Frontera Comalapa. Ahí no es solo tráfico de ganado: hay vínculos con rutas de drogas, extorsiones y operaciones criminales con rostro regional.
¿Qué implica para Chihuahua y el norte del país?
• Que las plagas y los cierres fronterizos del sur pueden llegar como cadenas invisibles hasta nuestros corrales del norte. Una res contaminada que pasa sin control puede desatar embargos en EU, caducidad de sellos sanitarios y pérdidas millonarias.
• Que si no se ataca la raíz —las redes de contrabando— el cierre fronterizo será parches inútiles.
• Que Chihuahua, como exportador intensivo de ganado, debe exigir un programa nacional que no se concentre solo en barreras, sino en inteligencia financiera, vigilancia satelital, auditoría zoosanitaria y protección a ganaderos honestos.
Lo urgente ahora es redefinir estrategia: no pensar en muros, sino en desmontar complicidades. Mientras el crimen domina rutas invisibles, los decretos no sirven de nada. Que el cierre sea posible cuando el control sea real.
No perdamos el oremus.
Soy Akbar, y esto es lo que tengo que comentarle hoy.