Ciudad de México.— La presidenta Claudia Sheinbaum evitó pronunciarse este martes sobre temas de seguridad pública, a pesar de que el día anterior Ismael “El Mayo” Zambada, líder histórico del Cártel de Sinaloa, se declaró culpable en una corte de Nueva York por delitos de narcotráfico y corrupción sistemática. En su testimonio, Zambada admitió haber sobornado durante décadas a funcionarios mexicanos de todos los niveles, incluidos militares, policías y políticos, para operar con total impunidad. Aun así, el gobierno federal optó por guardar silencio, rompiendo una vez más con la expectativa de rendición de cuentas en uno de los temas más sensibles del país.
La omisión presidencial se da en un momento clave, cuando se esperaba una postura firme para marcar distancia con los vínculos del pasado y enviar un mensaje de cero tolerancia a la corrupción institucional. Lejos de eso, la ausencia de cualquier declaración refuerza la percepción de opacidad y debilita la narrativa oficial de combate al crimen organizado. En medio de la inminente visita del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, para firmar un nuevo acuerdo bilateral de seguridad, la falta de reacción no solo preocupa a nivel nacional, sino que también proyecta una imagen de ambigüedad ante la comunidad internacional.