Las polémicas familiares no deben distraernos de lo esencial: exigir congruencia, rendición de cuentas y respeto a la ciudadanía.
Combatir la polarización no es callar críticas, es aprender a debatir con altura y sin trincheras.
Porque la política pasa, pero las heridas de la división tardan en sanar.
#México #Reflexión #Unidad