En julio de 2025, México registró una inflación anual de 3.5%, colocándose por debajo del promedio del G20 (5.4%) y de regiones como África (9.6%) y América Latina —sin considerar a Venezuela y Argentina— (4.3%), según el más reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), procesado por TResearch.
Aunque la cifra ubica al país en una posición favorable frente a economías como Turquía (33.5%), Argentina (39.4%) o Sudán del Sur (113%), analistas advierten que el dato agregado oculta presiones internas que continúan afectando el bolsillo de las familias mexicanas. Entre ellas, el encarecimiento de alimentos básicos, servicios y transporte, que no cede pese al control general de precios.
A nivel global, el informe destaca que Venezuela lidera el ranking de inflación con un 172%, seguida por Sudán del Sur (113%) y Zimbabue (51.4%). En contraste, economías como Japón (3.3%) y China (0.0%) muestran estabilidad, mientras que Europa mantiene un promedio de 4.2%, con picos en Turquía y Ucrania.
En el contexto nacional, la inflación controlada ofrece margen para la política monetaria y fiscal, pero especialistas advierten que el reto está en traducir esta estabilidad en mejoras reales del poder adquisitivo. El desafío, dicen, es que “los números macroeconómicos no siempre se reflejan en la vida diaria de los mexicanos”.