Monte Xenit: 32 familias en vilo y un dedo que apunta a la colusión

Respirar… comunicar… y separar responsabilidades.

El caso de Monte Xenit se ha convertido en el tema más caliente de los últimos días. Un estudio técnico reveló que 32 viviendas están en alto riesgo por fallas estructurales y muros de contención dañados tras las lluvias de agosto de 2024. Frente a esto, el Ayuntamiento de Chihuahua tomó la única decisión sensata: evacuar a las familias de manera preventiva.

Hoy, el municipio ha puesto sobre la mesa un salvoconducto claro: “Repáralo, Dexe.” Y lo ha hecho no solo ante la opinión pública, sino notificando a Profeco, a la Fiscalía y a los gobiernos estatal y federal. Si hubiera contubernio, si hubiera acuerdos bajo la mesa, nadie estaría hablando tan alto ni compartiendo información con otras instancias.

Porque sí, no faltarán opositores que van a querer revivir el fantasma del cártel inmobiliario, acusando corrupción en cada ladrillo. Pero la diferencia aquí es evidente: el constructor, el DRO y el perito no son funcionarios públicos. Son profesionistas colegiados, que por ley gozan de confianza técnica… hasta que la colusión los traiciona.

Y ahí está el verdadero meollo: la colusión. Porque el constructor es quien levantó esas casas. No es el gobierno quien diseña ni calcula muros de contención. El error, la falla técnica y el posible fraude nacen en la empresa privada, no en la esfera pública.

Eso sí: el gobierno municipal entiende la gravedad y está asumiendo su papel. Evacuar no es solo sacar gente de sus hogares; es proteger vidas, es evitar tragedias. Y lo hace aunque implique presionar al desarrollador y señalar a quienes aprobaron esos proyectos.

Pero tampoco hay que perder de vista que las autoridades tienen la obligación de vigilar. Y ahí habrá que investigar si hubo omisiones en supervisiones, revisiones técnicas o permisos otorgados. Porque aunque la culpa inicial sea del constructor, la confianza ciudadana necesita saber que la puerta del Ayuntamiento no estuvo abierta a intereses privados.

Hoy, Monte Xenit pone a Chihuahua frente a una verdad incómoda: necesitamos desarrollos urbanos seguros, sí. Pero también necesitamos vigilancia, rigor y transparencia. No podemos seguir creyendo que porque alguien está colegiado, siempre dice la verdad.

Que la justicia actúe. Y que las familias de Monte Xenit puedan volver a su hogar con la certeza de que no vivirán sobre grietas… ni sobre complicidades.

Soy Akbar, y esto es lo que tengo que comentarle hoy.

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