Respirar… comunicar… y reflexionar.
La Secretaría de Bienestar reporta que 36 304 deportados, bajo las políticas migratorias de Donald Trump, han recibido la Tarjeta Bienestar Paisano como parte del programa “México te abraza” . Ciudad Juárez lidera la entrega con más de 6 000 tarjetas, seguida de Matamoros, Villahermosa, Tapachula, Tijuana y Nogales.
Este apoyo económico inmediato, coordinado con Gobernación y el Banco del Bienestar, busca cubrir gastos urgentes al regresar: transporte, alimentación y alojamiento. Además, se vincula a deportados con programas sociales como pensiones, becas y atención médica .
Sin duda, es un gesto humano frente a una crisis migratoria. Sin embargo, hay que preguntarse: ¿es suficiente para cubrir los retos reales de quienes regresan?
La realidad en Chihuahua y otras entidades del norte muestra que muchos deportados llegan con familias desintegradas, sin empleo ni redes de apoyo, y enfrentan un entorno económico complicado.
No desestimemos el alivio inmediato de 2 000 pesos, pero debemos exigir planes de inserción laboral, asistencia sicológica y programas de reinserción social a largo plazo. La tarjeta es necesaria… pero no suficiente.
El reto es claro: ¿transformaremos este apoyo en oportunidades? ¿O lo dejaremos como un paliativo puntual?
Es momento de convertir la ayuda humanitaria en una estrategia de inclusión real.
Soy Akbar, y esto es lo que tengo que comentarle hoy.