A pocas semanas de haber sido declarada presidenta electa, Claudia Sheinbaum goza de un sólido respaldo ciudadano, con una aprobación general del 75.8%, según datos de TResearch International. Sin embargo, el análisis por segmentos sociales revela matices importantes: mientras los jóvenes la respaldan con entusiasmo, hay claros signos de escepticismo entre sectores de mayor edad y nivel educativo más alto.
Jóvenes y sureste, los pilares del apoyo
El grupo de 18 a 29 años muestra una aprobación abrumadora de 86.1%, con solo un 13.4% en desacuerdo. Este segmento representa el mayor margen de respaldo de todos los grupos evaluados. Le sigue el sureste del país, donde Sheinbaum cuenta con un 78.1% de aprobación, apuntalado por estados históricamente leales a Morena.
En contraste, los sectores de mayores de 30 años moderan su entusiasmo: el respaldo en el grupo de 30 a 49 años cae a 68.5%, mientras que el de 50 a 59 años se ubica en 71.2%, ambos con mayores índices de desaprobación (31.5% y 28.6%, respectivamente). Esto sugiere un efecto generacional en la percepción del liderazgo presidencial.
El nivel educativo marca diferencias
Otro dato revelador: la aprobación es más alta entre personas con nivel de estudios bajos o medios (76.8% en quienes tienen hasta preparatoria), pero cae a 71.7% entre quienes tienen estudios universitarios o superiores, con una desaprobación del 27.2%, la más alta de todos los segmentos educativos.
Este patrón reafirma un fenómeno visible en otros gobiernos populistas: la división entre sectores populares con alta confianza y clases medias o altas con mayor nivel crítico.
Regionalismo político: el noreste lidera la aceptación
Por regiones, el noreste (probablemente impulsado por Nuevo León y Tamaulipas) muestra el nivel de aprobación más alto: 81.1%, frente a solo 18.9% de desaprobación. Le siguen el sureste y el centro, mientras que el occidente (que incluye a Jalisco, bastión de la oposición) es la zona más crítica, con una desaprobación del 29.7%.
¿Consolidación o burbuja?
Aunque el arranque de Sheinbaum muestra una ventaja política clara, el contraste entre jóvenes entusiastas y adultos escépticos, entre regiones leales y otras más críticas, y entre niveles educativos, sugiere que el consenso actual puede ser frágil si no se transforma en resultados tangibles.
Con una oposición fragmentada pero activa, y un Congreso que avanza hacia la mayoría calificada de Morena, la presidenta electa tendrá que navegar entre la popularidad temprana y los desafíos estructurales que podrían erosionarla si no se atienden con profundidad.
Fuente:
TResearch International. Aprobación Presidencial por Grupos (junio 2025).