Este viernes, Rusia lanzó más de 150 misiles y drones contra diversas ciudades de Ucrania, dejando al menos 30 personas muertas y más de 160 heridas en uno de los ataques aéreos más significativos en mucho tiempo. Durante la madrugada, Leópolis y Járkov reportaron bombardeos nocturnos, resultando en un hangar en llamas en el norte de la capital ucraniana y numerosos heridos. En Kiev, un barrio sufrió daños, incluida una estación de metro utilizada como refugio antiaéreo. Los ataques también afectaron a Dnipró y Odesa, con informes de daños a una maternidad y un inmueble incendiado.
El Ministerio de Salud confirmó la grave afectación de una maternidad en Dnipró, donde hubo víctimas mortales y heridos. En Odesa, un edificio se incendió tras ser impactado por los restos de un dron abatido. Polonia, miembro de la OTAN, denunció que un misil ruso ingresó y salió de su espacio aéreo en dirección a Ucrania. El presidente ucraniano, Volodymir Zelensky, afirmó que Rusia utilizó una amplia variedad de armas, describiendo el ataque como el más masivo desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022.
El balance de víctimas, según el ministro ucraniano del Interior, Igor Klymenko, incluye al menos 30 muertos y más de 160 heridos. El Estado Mayor ucraniano informó que Rusia lanzó cerca de 160 artefactos, interceptando 88 misiles y 27 drones mediante la defensa antiaérea. Mientras Rusia afirmó que alcanzó todos sus objetivos durante un «bombardeo de envergadura» entre el 23 y el 29 de diciembre, el presidente Zelensky denunció la magnitud del ataque en las redes sociales. Este episodio se produce días después de que un buque ruso resultara dañado por un bombardeo ucraniano en Crimea.